jueves, 10 de noviembre de 2011

Caelum -

El cielo no es el límite. Solo ayúdame, porque solo si tú quieres podemos llegar a tocar el cielo con la punta de los dedos. Tú y yo podemos y si quieres, nos vamos de aquí ya. Vayámonos a nuestra ciudad, a Seattle, pasemos de todo y concentrémonos en nosotros mismos, sin preocupaciones. Desde allí el cielo es totalmente azul, como nos gusta a nosotros y, seguro, que se está genial. Contaremos estrellas, como siempre hemos echo, y la primera que contemos será en la que ponga tu nombre. Porque intuyo que esa estrella brillará más que ninguna, seguro, por eso se merece llevar tu nombre porque tú eres el que más destaca entre todos, el que más te digo.
Venga, ahora vámonos de aquí que esto es cansino. Te espero...

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