domingo, 23 de octubre de 2011

No hace falta que me digáis -

- eso de que perdéis la cabeza, por eso de sus caderas, ya sé de sobras que tiene esa sonrisa y esas maneras, y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da, pero además lo he visto serio, ser él mismo, y enserio que eso, no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que míralo como bebe las cervezas, y como se revuelve sobre la baldosas y que fácil parece a veces enamorarse. Y todo eso de que él puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo, y a la mierda con la auto-destrucción. 
Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor, es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre, pero no sabes lo que es caer desde un precipicio, y que él aparezca de golpe y de frente para decirte: venga hazte un peta, y me lo cuentas.
No sabes lo que es despertarte y que él se retuerza y bostece, luego te abrace y luego, no sepas como deshacerte de todo el mundo, así que supondrás, que yo sea la primera que entiende que pierdas la cabeza por sus piernas, y el sentido por sus palabras, y por un mínimo roce de mejilla. 
Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo, que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento, quiero decir que a mi de versos, no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también lo veo, que cuando el cruza por debajo del cielo, solo la tonta mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior; que conozco su voz en formato susurro, y en formato gemido, y en formato secreto, que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo, para conseguir que se ria, y me sé lo de sus rodillas y la forma de rozar las cuerdas de la guitarra. 
Que yo también he memorizado su numero de teléfono, pero también el número de sus escalones, y también el número de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías; que no solo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones de decirle que no a nada, porque tengo mas deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la Luna (y mira que hay tontas enamoradas en este mundo) 
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente él, reunido en ese puto milagro que se supone que existe, que lo he visto volar por encima de poetas que valían mucho mas que estos dedos, lo he visto formar un charco de arena, rompiendo todos los relojes que le puso el camino, lo he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana, que no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de: "mira sí, un polvo, es un polvo", y solo los sueños pueden posarse sobre las nueve letras de su nombre, que te entiendo, que yo escribo sobre lo mismo, sobre el mismo, pero razones tenemos todos, pero yo, muchas más que vosotros...

No hay comentarios:

Publicar un comentario